Cancilleres del Perú

José Carlos de la Puente Radbill

José Carlos De La Puente Radbill, nació en Lima el 5 de junio de 1921. Casado con Teresa Salinas Abril, tuvo tres hijos: Teresa del Rosario, José Carlos y Amalia Julia. Fallecida su primera esposa, se casó con Lidia Carreón Velarde.

 

El ruso fue su primera lengua, pues su madre venia de Rusia y había obtenido la nacionalidad estadounidense. De La Puente, desde muy pequeño, aprendió la lengua materna como su idioma original. Con esa herramienta pudo escuchar las historias más asombrosas que le contaba su abuelo, el príncipe Carol Alexander Radziwill, al servicio del zar Nicolás II, que peleó en la batalla de Arturo en la guerra ruso-japonesa. En esta contienda se cuenta que le hundieron la Fragata que Comandaba como joven capitán, siendo tomado prisionero para ser luego felizmente intercambiado.

 

En la Unión Soviética, donde llegó como Embajador en 1971 y permaneció hasta 1973, el Embajador De la Puente fue recibido como un amigo paisano.

 

Esta situación nos permite ilustrar que José De La Puente, o Pepe Puente, como le dicen sus amigos más cercanos, es una persona de carácter noble, dispuesto a colaborar siempre con sus compatriotas o con cualquier persona que necesite de su apoyo, haciendo relucir su perfil humano. De La Puente es un Diplomático cabal que conoce muy bien lo que es el prestigio y la dedicación al trabajo. Supo manejar los temas internacionales con previsión y precaución. Esa mezcla de cautela y a la vez decisión oportuna le permitió llevar adelante los intereses permanentes del Perú.

 

Estudios y grados académicos

 

José De La Puente se graduó en Letras y Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1949) y obtuvo el título de Diplomático de carrera de la Academia Diplomática de Perú (1956). Además, realizó estudios de Letras en la Universidad de La Sorbona (1939-1940), de Ciencias Económicas en la Universidades de Pennsylvania (1943) y Georgetown; y ostenta un diploma de la Academia de Derecho Internacional de La Haya (Holanda).

 

Larga carrera en el Servicio Diplomático

 

Antes de asumir el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores, José De La Puente Radbill tuvo una larga carrera en el Servicio Diplomático, tanto en la Cancillería como en el extranjero, carrera que se inició al ser inscrito en el escalafón el 10 de agosto de 1949 como Segundo Secretario de Cancillería. Ese mismo año fue designado como Segundo Secretario de la Legación del Perú en Holanda.

 

En 1953 fue promovido a Primer Secretario (3 julio), lo que le permitió asumir el cargo de Primer Secretario del Departamento de Organismos y Conferencias Internacionales y posteriormente el cargo de Primer Secretario del Departamento de Fronteras y Límites. Dos años después, en 1955, fue designado para el mismo cargo en el Departamento Político y Diplomático, y a continuación, Primer Secretario y Cónsul General de Segunda Clase del Perú en Los Ángeles.

 

Luego de esa experiencia retorna a la región asumiendo en 1957 el cargo de Primer Secretario de la Embajada del Perú en Bolivia.

 

Al año siguiente vuelve a Norteamérica con el cargo de Asesor de la Representación Permanente del Perú ante las Naciones Unidas y poco tiempo después, el mismo año, se desempeña como Primer Secretario de la Representación Permanente del Perú ante la Organización de los Estados Americanos.

 

En la década de los sesenta asumió en la Cancillería la Dirección de Fronteras y Estudios Geográficos, la Dirección Económica y Comercial, así como la Dirección de Organismos y Conferencias Internacionales (1961).

 

Un año más tarde, el 1 de febrero de 1962, fue promovido a Consejero, asumiendo la Jefatura de la Sección de Asistencia Técnica de la Dirección de Organismos y Conferencias Internacionales. Aún como Consejero, se le encargó la Sub dirección de Asuntos Económicos (1964).

 

Nombramiento como Ministro de Relaciones Exteriores

 

En agosto de 1975, el General Francisco Morales Bermúdez depuso al General Juan Velasco Alvarado, a raíz del pronunciamiento que hubo en Tacna, con el apoyo de los cinco jefes de las Regiones Militares. Pero el Canciller Miguel Ángel De la Flor seguía en su tendencia tercermundista y no prestaba suficiente atención a los nuevos lineamientos americanistas de la política exterior fijada por el Presidente Morales Bermúdez en su discurso de marzo de 1976 (De la Puente, Cuadernos de un embajador, pp. 148,149).

 

El 16 de julio de 1976, el gabinete cayó y se produjo la salida del Canciller De La Flor. Ese día, el Presidente Morales Bermúdez convocó al Embajador José De La Puente y le comunicó su nombramiento como Ministro de Relaciones Exteriores, juró al día siguiente y ejerció como Canciller de la República entre el 16 de Julio de 1976 y el 31 de enero de 1979. Fue el primer civil con el rango de Ministro de Estado dentro de la Junta Militar.

 

Contexto internacional durante su gestión como Canciller

 

El contexto internacional que le tocó vivir al Embajador De La Puente durante su gestión como Canciller estuvo marcado por la represión a los opositores de los gobiernos militares de América del Sur, lo que favoreció un movimiento de opinión que proponía un regreso a sistemas democráticos.

 

La acción de estos gobiernos se desarrolló en un contexto internacional dominado por la Guerra Fría (Acuña, 2003); es decir, el enfrentamiento que desde finales de la segunda social: El capitalismo (representado por los Estados Unidos de América) y el socialismo (representado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). Esta oposición se caracterizó por un estado de tensión permanente, sin una declaración formal de guerra.

 

De acuerdo a la información provista por algunos documentos desclasificados, en 1975 se implementó una campaña de represión política regional conocida como Plan Cóndor (Mc Sherry, 2002). Este programa de acción militar, que contó con el apoyo de los Estados Unidos, se desarrolló en el extremo sur del continente americano. Entre otros países, incorporó a Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Uruguay y Paraguay. El Perú se abstuvo de participar, tal como lo corrobora el Embajador.

 En países de América del Sur, este proceso ha tenido altos costos, pero, en general, se ha dado en un clima de paz; sin embargo, esta redemocratización ha sido mucho más dificultosa en América Central. Allí se enfrentaban las aspiraciones de los países de la zona, que querían asegurar la paz, y el temor de los Estados Unidos de que rebrotaran los focos revolucionarios de los años anteriores. En ellos, las «guerrillas» perturbaban las negociaciones de paz que se llevaban a cabo en cada país.

 

Principales gestiones durante su desempeño como Canciller

 

Algunos hechos que nos permiten comprender los lineamientos de la política exterior de aquel entonces se enmarcaron dentro un período entre el ocaso de la «Primera Fase» del gobierno revolucionario de las Fuerzas Armadas y el inicio del diálogo con los partidos políticos, al final del Gobierno del general Francisco Morales Bermúdez, que llevaría a las elecciones para la Asamblea Constituyente de 1978.

 

Desde el comienzo de su gestión Ministerial, el Canciller José De La Puente orientó su política exterior hacia un reencuentro con América Latina y los Estados Unidos. El importante giro americanista de la política exterior de la “Segunda Fase» quedó manifiesto al efectuar De La Puente su primera visita oficial como Canciller a Buenos Aires en 1976, poco después de haber asumido su cargo.

 

Se constataba con honda preocupación, el avance en este campo de países vecinos de América Latina, mientras que el Perú estaba a la zaga no solo en cuanto a un reactor de investigación el poco apoyo que recibían, o habían emigrado a los Estados Unidos, Europa y Brasil, o se habían dedicado a otras actividades.

 

Con la visita De La Puente se concretó la búsqueda de cooperación y se instaló cerca de Lima un reactor argentino, además, se celebraron acuerdos para entrenamiento de personal. Así, al menos en el ámbito de la investigación, en el Perú entro al campo nuclear.

 

V Reunión de Países No Alineados: Colombo, Sri Lanka (1976)

 

Antes de transcurrir un mes como Canciller, De La Puente representó al Presidente Morales Bermúdez en la V Reunión de Países No Alineados en Colombo (Sri Lanka). Su visita tuvo el propósito del presidente, y también el suyo, de seguir en el movimiento No Alineado, pero conforme a una actitud digna y ponderada, sin altisonancias ni enfrentamientos innecesarios, sin condenas a países con los cuales el Perú tenía relaciones diplomáticas.

 

En la reunión estuvo presente el Secretario General de las Naciones Unidas, Kurt Waldheim; y entre los jefes de estado destacaron Tito, de Yugoslavia; Indira Ghandi, el arzobispo Makarios, Presidente de Chipre; Boumediene, de Argelia; Khadafi, de Libia; y el Presidente de Siria (171). De La Puente señala que su discurso en la Conferencia:

 

“…recibió más acogida de lo que esperaba. Había muchos países que, como el Perú, deseaban el retorno a los principios primigenios del no alineamiento auténtico, sin el liderazgo de precisamente naciones que habían caído bajo uno de los centros de poder, en este caso, el soviético, y cuya presencia en Sri Lanka nos resultaba difícil comprender.»

Agrega que:

 

«Se ha confundido, pues, esta posición equilibrada del Perú con un distanciamiento total del no alineamiento. La diplomacia busca un equilibrio y elude el enfrentamiento. Fue precisamente en este camino difícil e incomprendido que ingresé en 1976, pero lo hice con convicción y determinado a tener la tolerancia de explicar repetidamente nuestras razones».

 

En el plano de la política exterior regional merecen especial atención el planteamiento peruano para una solución de la mediterraneidad de Bolivia y la celebración de la Conferencia Internacional en Basilia, en junio de 1978, que culminaría con la firma del Tratado Amazónico.

 

Mediterraneidad de Bolivia

 

Al asumir el cargo de Canciller, De La Puente encontró un clima tenso entre el Perú y Chile, e igualmente con Bolivia. El Gobierno de Chile le había comunicado al del Perú que Bolivia le había formulado oficialmente un planteamiento para encontrar solución a su problema de mediterraneidad, en cumplimiento del artículo 1 del Protocolo Complementario al Tratado de Lima de 1929, que estipuló que cualquier cesión total o parcial del territorio de Arica a una tercera potencia requería del acuerdo previo entre Perú y Chile. (Nota  N° 685 de 19 de diciembre de 1975), Después de un estudio por una comisión consultiva y conversaciones entre ambos Estados, a nivel de representantes especiales; y de una profunda reflexión ante el angustioso dilema pues había que evitar a toda costa que el Perú resultara ser el gran obstáculo para la justa demanda de Bolivia, el Canciller De La Puente llegó a una decisión que se plasmó en un planteamiento de respuesta al Gobierno de Chile,  puesto en conocimiento de su Canciller por el Embajador Luis Marchand Stens en calidad de representante especial del Perú, que incluía las siguientes condiciones:

 

-La eventual cesión por Chile a Bolivia de un corredor por el norte de la Provincia de Arica que quedaba sujeta:

 

  • Al establecimiento en la Provincia de Arica, a continuación del corredor, de un área territorial bajo soberanía compartida del Perú, Bolivia y Chile, situada al sur de la frontera peruano-chilena. Dicha eventual concesión se complementaba con la constitución de una administración portuaria trinacional en el Puerto de Arica, la concesión a Bolivia del derecho a construir un puerto bajo su exclusiva soberanía, soberanía exclusiva de Bolivia sobre el mar adyacente al litoral del territorio bajo soberanía compartida y establecimiento por los tres países de un polo de desarrollo económico en el territorio bajo soberanía compartida.

 

El planteamiento del Gobierno del Perú serviría de base para la concertación del acuerdo previo previsto en el artículo 1° del Protocolo Complementario al Tratado de 1929.

 

Nos comunica el Embajador De La Puente, en su obra Cuadernos de un Embajador, que el Canciller de Chile asumió una reacción negativa y hasta descortés frente al planteamiento del Perú, descrita por el autor como “el desconocimiento de nuestra fórmula.

 

Tratado Amazónico, Brasilia, julio de 1978

 

El Tratado de Cooperación Amazónica, firmado en Brasilia en 1978 entre Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, fue fundamentalmente de cooperación y serviría como marco jurídico a convenios bilaterales futuros entre dos o más países de la zona amazónica.

 

El Tratado buscó crear un mecanismo que provocara encuentros periódicos entre los gobiernos y sectores técnicos del área. Este mecanismo pretendía hacer de la Amazonía un proyecto viable en donde el agua, la tierra y la energía, a los que se podían sumar la madera tener recursos ante la escasez debido a una situación de crisis ambiental mundial.

 

Cabe resaltar lo más importante del Plan Estratégico, articulado en cuatro ejes y seis áreas de acción prioritarias:

 

Los principales ejes son:

 

–    Conservación y uso sostenible de los recursos naturales renovables, creando oportunidades económicas para las poblaciones amazónicas y las naciones como un todo a partir del uso racional de la mega biodiversidad regional.

–    Gestión de conocimiento e intercambio tecnológico.

–    Integración y competitividad regional.

–    Fortalecimiento institucional.

 

Entre las áreas prioritarias podemos considerar:

 

–    El agua.

–    Bosques, suelos y áreas naturales protegidas.

–    Diversidad biológica y bio comercio.

–    Ordenamiento territorial, asentamientos humanos y asuntos indígenas.

–    Infraestructural social: salud y educación.

–    Infraestructura de transporte, energía y comunicación.

 

Nueva Ley del Servicio Diplomático, 1978

 

Después de permanecer en vigor casi medio siglo, pues la vigencia de la Ley 6602 se remontaba al 10 de abril de 1929, era imperioso que se diera cabida en un nuevo dispositivo legal a una serie de normas que se había venido dictando y que tenían que ser sistematizadas y coordinadas en un todo coherente. Esa finalidad se cumplió con el Decreto Ley 22150, expedido el 25 de abril de 1978.

 

Con fecha 8 de junio de 1978 y por Decreto Supremo N° 003-78 RE se dictó el correspondiente reglamento de la Ley, a fin de que esta entrara en plena actividad.

 

Al respecto, afirma José De la Puente:

 

«Como miembro del servicio me satisfizo íntimamente haber puesto mi firma al pie de ese dispositivo legal, coronando así uno de los propósitos más caros que me propuse al aceptar la Cartera de Relaciones Exteriores.» (De la Puente, Cuadernos de un Embajador, p.188).

 

Academia Diplomática

 

Unas semanas antes de firmar el Decreto Ley del Servicio Diplomático, el Canciller De La Puente logró otro objetivo largamente acariciado por su generación. El 21 de marzo de 1978 se expidió el trascendental Decreto Ley 22115, por el cual se reconoció a la Academia Diplomática como Institución del Segundo Ciclo de Educación Superior, con la facultad de otorgar, a nombre de la nación, el título de Licenciado en Relaciones Internacionales a los alumnos que aprobaran la totalidad de los cursos del Ciclo de Aspirantes y el de Maestro en las mismas relaciones a los que, habiendo obtenido previamente la Licenciatura, aprobaran los ciclos de perfeccionamiento en la Academia y presenten una tesis de jerarquía universitaria.

 

Gestiones en el ámbito de la política interna del Canciller De la Puente

 

Otro hecho importante en la gestión del embajador De La Puente fue en el ámbito de la política interna, cuando colaboró en el diálogo con los partidos políticos en el marco del “Plan Túpac Amaru». Este plan consistía, en líneas generales, en encauzar la transferencia del poder militar a la civilidad.

 

También fue miembro de la Junta del Acuerdo de Cartagena (Decisión 138:1979), experiencia que él mismo califica como de muy fructífera e importante en el ámbito profesional, pero muy frustrante y decepcionante en el sentido de que no se pudieron lograr todas las metas y aspiraciones de los países de la región.

 

Operación Cóndor

 

La interacción que tuvo el Canciller De La Puente con el Presidente Morales Bermúdez y el Poder Ejecutivo fue fundamental, pues le permitió resolver situaciones complejas. Tal fue el caso de la denominada Operación Cóndor, que tuvo como objetivo generar acciones de inteligencia que permitieran perseguir y exterminar a los grupos opositores a las formas de gobierno implantadas.

 

Personalidad del Embajador De La Puente

 

De La Puente conoce tanto de la diplomacia bilateral que se desarrolla en las embajadas como la multilateral, ejercicio realizado en los organismos internacionales y donde la sagacidad y capacidad para abordar múltiples temas hace evidente los atributos de un buen diplomático. De mente muy ágil, gran conocedor del mundo y de conversación sumamente entretenida, De la Puente brillaba en cualquier conferencia internacional.

 

Hasta verse limitado por su avanzada edad y muy precaria salud, el Embajador De La Puente fue fuente de consulta permanente debido a su notable gestión y preclara capacidad en el ámbito de las relaciones internacionales en pro de nuestro país. Además, publicó constantemente en los principales diarios artículos de opinión sobre la política exterior y otros temas.

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