Los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte —OTAN— se reúnen en Ankara, Turquía, los días 7 y 8 de julio de 2026, en una cumbre marcada por la guerra en Ucrania, el incremento del gasto militar, el fortalecimiento de la industria de defensa y las tensiones entre Estados Unidos y sus aliados europeos. La propia OTAN confirmó que esta reunión busca revisar los avances alcanzados desde la Cumbre de La Haya de 2025 y definir nuevas acciones frente a un entorno internacional más inestable.
La cumbre se desarrolla en un momento especialmente sensible para la Alianza. Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, la OTAN ha reforzado su papel como bloque de defensa colectiva y ha incrementado su presencia militar en el flanco oriental europeo. Además, el ingreso de Finlandia en 2023 y de Suecia en 2024 amplió la organización a 32 miembros, fortaleciendo su capacidad estratégica en el norte de Europa y en el mar Báltico.
Uno de los principales temas de debate es el aumento del gasto en defensa. En la Cumbre de La Haya de 2025, los aliados acordaron invertir anualmente el 5% de su PBI en defensa para 2035, una meta que incluye 3,5% para gasto militar principal y 1,5% para inversiones vinculadas a infraestructura crítica, resiliencia y capacidades relacionadas con la seguridad.
La relación entre Estados Unidos y sus aliados también ocupa un lugar central. Washington continúa siendo el principal actor militar dentro de la OTAN, pero las exigencias del presidente Donald Trump para que los países europeos asuman una mayor carga financiera han generado fricciones dentro de la Alianza. En Ankara, Trump destacó avances en materia de gasto militar y habló de una “tremenda unidad”, aunque la cumbre también estuvo marcada por debates sobre producción de armamento, apoyo a Ucrania y la distribución de responsabilidades entre Estados Unidos y Europa.
¿Qué es la OTAN?
La OTAN es una alianza política y militar fundada en 1949 por Estados Unidos, Canadá y diez países europeos, tras la Segunda Guerra Mundial. Su objetivo principal es garantizar la libertad y seguridad de sus miembros mediante medios políticos y militares. Actualmente está conformada por 32 países de Europa y América del Norte.
El principio más importante de la organización es la defensa colectiva. Según el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, un ataque armado contra uno o más miembros en Europa o América del Norte será considerado un ataque contra todos. Esta cláusula solo ha sido invocada una vez: después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Otro mecanismo relevante es el artículo 4, que permite a cualquier país miembro solicitar consultas formales cuando considere que su integridad territorial, independencia política o seguridad están amenazadas. Este artículo ha sido utilizado en distintos momentos de tensión, especialmente por países ubicados cerca de zonas de conflicto.
Ucrania y la transformación de la Alianza
La guerra en Ucrania ha redefinido el papel de la OTAN. Aunque la organización no participa directamente en el conflicto como parte beligerante, sus países miembros han proporcionado asistencia militar, entrenamiento y apoyo financiero a Kiev. La Alianza sostiene que una paz duradera requiere que Ucrania pueda negociar desde una posición de fuerza.
Además, la guerra impulsó un cambio estratégico en Europa. Países históricamente neutrales, como Finlandia y Suecia, decidieron incorporarse a la OTAN tras la invasión rusa. Este proceso reforzó el alcance territorial de la Alianza y aumentó la presión sobre Moscú, que ha rechazado de manera reiterada la expansión de la organización hacia sus fronteras.
Turquía como anfitrión y actor estratégico
La elección de Ankara como sede también tiene un significado político. Turquía es miembro de la OTAN desde 1952 y cumple un rol estratégico por su ubicación entre Europa, Asia y Medio Oriente. Durante la cumbre, el presidente Recep Tayyip Erdogan pidió eliminar restricciones dentro de la industria de defensa entre aliados y defendió una cooperación más inclusiva en seguridad.
Asimismo, Turquía, Rumanía y Bulgaria acordaron ampliar una fuerza conjunta de remoción de minas en el mar Negro para proteger infraestructura crítica, como ductos, telecomunicaciones y proyectos energéticos. Esta medida refleja la preocupación de los países de la región por los efectos de la guerra en Ucrania sobre la seguridad marítima y energética.
¿Cuál es la relación del Perú con la OTAN?
El Perú sí ha dado pasos relevantes de acercamiento a estándares y mecanismos vinculados al ecosistema de defensa occidental. En junio de 2025, el Estado peruano informó que el país alcanzó el Nivel 2 en el Sistema OTAN de Catalogación, lo que le permite asignar de manera autónoma Números OTAN de Catalogación, incorporar productos nacionales al catálogo maestro de referencias logísticas de la OTAN y acceder a una red global de proveedores en materia de defensa.
Además, en enero de 2026, Estados Unidos designó oficialmente al Perú como “Aliado Principal Extra-OTAN” —Major Non-NATO Ally—, una categoría otorgada por Washington a países con los que mantiene vínculos estratégicos de defensa, sin que ello implique pertenencia a la OTAN ni una garantía automática de defensa colectiva. Esta designación busca facilitar la cooperación en seguridad, defensa, adquisiciones y transferencia de capacidades.
En ese sentido, la relación del Perú con la OTAN debe entenderse de manera indirecta y estratégica. Este contexto puede abrir oportunidades para modernizar capacidades de defensa, fortalecer compras militares, mejorar procesos logísticos y ampliar la participación peruana en redes internacionales de seguridad.
La cumbre de Ankara refleja una etapa de transformación profunda para la OTAN. La guerra en Ucrania, el aumento del gasto militar, la presión de Estados Unidos sobre Europa, la modernización de las industrias de defensa y la incorporación de nuevos miembros muestran que la seguridad internacional vuelve a ocupar un lugar central en la agenda global.
Para países como el Perú, estos cambios no son lejanos. Aunque el país no pertenece a la OTAN, las decisiones adoptadas por la Alianza influyen en el equilibrio internacional, en los mercados de defensa, en la cooperación estratégica y en la manera en que los Estados se preparan frente a amenazas híbridas, cibernéticas, marítimas y geopolíticas.
En un mundo cada vez más interdependiente, comprender el papel de la OTAN permite analizar no solo la seguridad europea, sino también las nuevas dinámicas de poder que afectan a América Latina y al Perú.



