Cables submarinos: el frágil pilar que mantiene conectado al mundo


 Miles de kilómetros de fibra óptica en el fondo oceánico transportan casi todo el tráfico global de internet. Su creciente vulnerabilidad y la necesidad de reforzar su seguridad centran una cumbre internacional en Portugal.

Bajo el mar existe una infraestructura discreta que mantiene unido al mundo digital. Pero esa red no es indestructible: los cables submarinos sufren entre 150 y 200 incidentes al año y, aunque la naturaleza puede dañarlos, la mayoría de las fallas ocurre por acciones humanas, como el anclaje de embarcaciones o la pesca de arrastre.

Cuando una de estas líneas se ve afectada, el impacto puede sentirse de inmediato. No solo se ralentizan comunicaciones y plataformas, también pueden verse comprometidos servicios críticos, operaciones tecnológicas, sistemas de seguridad y la conexión de regiones enteras.

Además del desgaste propio del tiempo, parte del tendido instalado alrededor del auge tecnológico del año 2000 se acerca al final de su vida estimada. Y aunque localizar el punto dañado suele ser rápido, el mayor obstáculo muchas veces es burocrático: permisos, licencias y coordinación entre varias autoridades pueden retrasar la intervención. Dependiendo de la zona, movilizar barcos especializados y completar la reparación puede tomar desde algunos días hasta varias semanas o incluso más.

Por esa razón, la resiliencia de esta infraestructura será el eje de una reunión internacional que empieza el lunes en Oporto, Portugal. Tomas Lamanauskas, alto funcionario de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), explicó que estas conexiones son el soporte principal de la conectividad global: por ellas circula casi todo el intercambio internacional de internet y se habilitan transacciones de enorme escala en la economía mundial.

Estas líneas de fibra óptica —de un grosor comparable al de una manguera— recorren cerca de 1,7 millones de kilómetros en el fondo marino. Su instalación exige estudiar rutas con menor riesgo e impacto ambiental, para luego desplegarlas con buques que desenrollan los tramos hasta el lecho oceánico.

La UIT, como organismo de la ONU para tecnologías digitales, no ejecuta reparaciones, pero sí promueve coordinación, normas y lineamientos técnicos para mejorar la prevención, acelerar trámites y favorecer respuestas más rápidas. Con la demanda de datos en aumento acelerado, fortalecer esta base se vuelve clave para sostener el progreso y evitar que una falla invisible desconecte a países enteros.

Fuente: Noticias ONU – Naciones Unidas

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