La movilidad aérea urbana (UAM) está dejando de ser una promesa futurista para convertirse en una industria en fase de validación: los eVTOL (aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical) avanzan con prototipos cada vez más maduros, acuerdos industriales y planes de certificación que apuntan a la segunda mitad de la década. El gran desafío ya no es solo “hacerlos volar”, sino integrarlos con seguridad en el ecosistema aéreo: regulación, infraestructura, formación de pilotos, baterías, ruido y operación en entornos urbanos.
El reportaje repasa cómo varios fabricantes aceleran pruebas y alianzas para llegar al mercado con aeronaves capaces de transportar pasajeros o carga en trayectos cortos, reduciendo tiempos de desplazamiento en grandes ciudades. En paralelo, la discusión técnica gira en torno a la eficiencia energética, la redundancia de sistemas y el uso intensivo de simulación para validar diseños y procedimientos antes de operar de forma masiva.
Proyectos que marcan el ritmo
Eve Air Mobility aparece como uno de los programas más visibles por su hoja de ruta industrial y su vínculo con Embraer, con avances de prototipo y planificación de producción para operaciones de corto alcance.
Joby Aviation suma capacidades de entrenamiento y seguridad operacional al incorporar un simulador de vuelo desarrollado por CAE, pensando en el escalamiento (formación recurrente y estandarización).
Vertical Aerospace impulsa la etapa final de prototipo y ensayos con foco en rendimiento (velocidad y alcance) y en cumplir los hitos de certificación.
Wisk Aero destaca por la apuesta a la autonomía, abriendo un debate clave: cómo certificar y operar plataformas con altos niveles de automatización sin comprometer los estándares de seguridad.
La certificación y la infraestructura: el “cuello de botella”
El especial subraya que el calendario de despliegue depende tanto del progreso tecnológico como del regulatorio. La certificación y la aprobación de operaciones en espacio aéreo urbano implican coordinación con autoridades y marcos exigentes —incluyendo a EASA, FAA y ANAC— además de reglas para rutas, gestión del tráfico, niveles de ruido, requisitos de mantenimiento y licencias.
A la par, el ecosistema necesita “ciudad + aviación” trabajando juntos: vertipuertos, puntos de recarga, planes de emergencia, integración con aeropuertos y modelos de negocio viables (tarifas, seguridad, seguros y capacidad real por hora).
Diseño: lo que no se ve, pero define el éxito
El reportaje remarca que el diseño de aeronaves eVTOL no se limita a la forma del fuselaje: requiere una arquitectura de sistemas robusta (redundancias, tolerancia a fallos), optimización aerodinámica, gestión térmica, baterías, software y simulación avanzada para probar escenarios complejos antes de la operación real. En pocas palabras: el reto no es solo innovar, sino demostrar confiabilidad repetible y certificable.
Conclusión: el eVTOL ya “está” en pruebas y preoperación, pero su llegada cotidiana dependerá de que tecnología, regulación e infraestructura avancen al mismo ritmo.
Fuente: Gustavo Bertrán, REVISTA AVION REVUE



